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DESBALANCE DEMOCRÁTICO 2023

La expresión “desbalance democrático” no es un término comúnmente utilizado, pero podría referirse a situaciones en las que se observa un desequilibrio o falta de equidad en el funcionamiento de un sistema democrático. Aquí algunas posibles interpretaciones:

  1. Desigualdad en la representación: describe una situación en la que ciertos grupos o sectores de la sociedad, tienen una representación desproporcionadamente baja o alta en comparación con su presencia real en la población. Esto podría deberse a prácticas electorales injustas, manipulación de los distritos electorales o discriminación en el acceso a la participación política.
  2. Falta de participación equitativa: tiene que ver con la exclusión o limitación de la participación de ciertos grupos en el proceso democrático, ya sea debido a barreras socioeconómicas, discriminación o restricciones legales.
  3. Manipulación de procesos democráticos: se podría utilizar para describir situaciones en las que hay interferencia indebida en los procesos democráticos, como la manipulación de elecciones, la supresión de votantes o la limitación de la libertad de expresión.
  4. La presencia permanente de la corrupción como un cáncer que contagia todo el sistema político y económico, con consecuencias nefastas en el porcentaje del PBI de cada país y que sólo contribuye a la pobreza económica y moral de las sociedades.
  5. El populismo como forma de accionar político, presente en cualquier tipo de ideología y que sólo ilusiona a las masas populares, pero sin resolver los problemas de fondo de cada país, pues siempre quiere a su manera demagógica resolver las consecuencias pero nunca la raíz de los problemas. El populismo ama al Estado como botín.

Y la lista sigue larga, razón por la cual este 2023, tiene más de desbalance que de resultados positivos. Poder, corrupción y la pasión por el dinero fácil: una trilogía para los círculos viciosos.

Este 2023 ha quedado marcado por dos guerras en pleno desarrollo, migraciones forzadas en varias partes del mundo, la insatisfacción de una gran mayoría con los resultados palpables del sistema democrático (Latinobarómetro 2023), un incendio entre Guyana y Venezuela para desviar la atención sobre las próximas elecciones donde el régimen autoritario de Maduro insiste con inhabilitar a las candidaturas que no le son genuflexas, el desprecio y la persecución de la oposición nicaragüense, la represión contra los ciudadanos cubanos que no comulgan con el gobierno y una larga lista de acontecimientos y coyunturas que tiene al mundo en cuidados intensivos.

¿Pero podemos ser optimistas frente al 2024?

El reciente triunfo y ascenso de Javier Milei en Argentina puede ser un buen augurio, aunque los habitantes de ese hermoso país van a pasar por aquello de “sangre sudor y lágrimas”, antes de alcanzar una estabilidad fiscal, política y social. Estamos hablando de un país con cuatro millones de empleados públicos, diez millones de jubilados con una precaria pensión mensual y centenares de planes sociales que han alimentado un populismo degradante de la condición humana, incluyendo al “empleo militante”, al que ellos mismos han calificados de “ñoquis”, o sea, aquellos miles de personas en diferentes estratos de los gobiernos, que cobran sin trabajar. La oposición –antes oficialismo- ya les ha gritado en la cara, que les harán una guerra sin tregua.

Insisto en la interrogante: ¿podemos ser optimistas frente a la democracia y sus resultados? Sí. Es posible adoptar una perspectiva optimista frente a la democracia y sus resultados, y aquí algunas razones por las cuales algunos mantenemos esta visión:

  • Participación ciudadana: la democracia fomenta la participación ciudadana, permitiendo a las personas tener voz en la toma de decisiones y expresar sus opiniones a través del voto. La participación activa puede fortalecer la legitimidad del sistema y contribuir a decisiones más representativas. Hay que insistir en que los programas educativos nos enseñen a ser ciudadanos.
  • Protección de derechos: los sistemas democráticos suelen estar diseñados para proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos. Estos derechos incluyen la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho a un juicio justo y otros principios fundamentales que contribuyen al bienestar y la dignidad de las personas.
  • Innovación y adaptación: la democracia permite la innovación y la adaptación a medida que la sociedad evoluciona. La capacidad de cambiar y ajustar políticas a través de procesos democráticos puede conducir a soluciones más efectivas para los desafíos en constante cambio.
  • Prevención del abuso de poder: la distribución del poder en una democracia y los mecanismos de rendición de cuentas ayudan a prevenir el abuso de poder. Las instituciones democráticas, como la separación de poderes, están diseñadas para limitar el poder concentrado y proteger contra posibles abusos.

Sin embargo, es importante señalar que la efectividad de la democracia puede variar según la implementación y la calidad de las instituciones en un país específico.

Además, la democracia no es perfecta, es una labor de todos los días y enfrenta desafíos, como la polarización, la manipulación y otros problemas ya enunciados y comentados. Seamos optimistas, resilientes y aprendamos de nuestros aciertos y errores.

¡Un Feliz 2024!